CANTICO DE LA HERMANA LLENA DE GRACIA (SALMO MARIANO)
Por D. Román Pedreira Ancochea, Pbro.

     

     
PRESENTACIÓN

El autor de este bello poema a la «Llena de gracia», ha tenido la inspirada decisión de publicarlo en opúsculo aparte, tras haber visto la luz en la Revista IRIS DE PAZ en 1971.

Vale la pena dar a conocer este salmo de alabanza al Creador por una Obra más maravillosa que la que movió a Francisco de Asís a componer su "Cántico de las criaturas", suprema exaltación poética ante el don de las cosas hermosas. Pero las cosas son hermosas porque han sido iluminadas por el misterio de la Encarnación y la gloria de la resurrección de Cristo.

Entre lo divino y lo humano aparece esta “obra maestra de Dios” a la que Pío XII nos invita a contemplar y alaba: “No temáis exaltar demasiado a Aquélla que resplandece en la eternidad como la Obra maestra de Dios, la más maravillosa de las criaturas ... La alabanza a la Virgen, lejos de restar nada a la gloria de Dios, se remonta inmediatamente a El, que la ha querido tan grande y tan pura  ...“.

Don Román ha recogido plenamente la invitación. De una mirada recorre el panorama de la mejor teología, entreteje una urdimbre a base de citas bíblicas y con un corazón convertido en cítara del Espíritu Santo, va desgranando una lluvia de arpegios en loor de la que brilla en los cielos “siete veces más que el so1”, en expresión de Dante. Ningún título o privilegio de la Madre, queda olvidado para este delicadísimo artista que evoca al antiguo Efrén de Edesa, el teólogo poeta que piensa cantando sin especulaciones sistemáticas, que no pertenece a ninguna escuela, porque le basta esconderse en la escuela de su Ideal, en la que el Espíritu regala fuego al corazón y luz a la mente.

Así ha brotado este poema como el que brotó en el Salmo de David para cantar las bellezas de la “hija del rey”.

Excelente opusculito, can una densidad suficiente para meditar; para entonar una salmodia mariana; para repetir una y otra vez, profundamente agradecidos y desde el espíritu del Magnificat de Nuestra Madre:

¡Loado seas, mi Señor!

HILARIO APODACA,CMF.


     
PORTICO

¡Ave María Purísima!

Señora y Madre mía:

San Francisco de Asís ha compuesto un Cántico de alabanzas al Señor acerca de sus criaturas y como entre todas las criaturas irracionales amaba más afectuosamente al Sol, símbolo del Señor, le puso por nombre: “Cántico del hermano Sol”. Y deseaba que después de las predicaciones sus frailes entonaran dicho Cántico. El mismo lo entonaba en sus enfermedades y pidió que se lo cantasen en su agonía y muerte. Y decía: “¿Qué son los siervos de Dios, sino juglares que deben levantar los corazones de la gente y entusiasmarlos con la alegría espiritual?”. Ello me ha movido a escribir este “Cántico de la Hermana llena de gracia” para alabar al Señor y darle gracias por Ti, vida, dulzura y esperanza nuestra, pues no hay pura criatura más resplandeciente, ni más perfecta imagen de Dios que Tú, que eres causa de nuestra alegría y nuestra Abogada.

Un día se apagará mi voz en la tierra, pero me consuela que en este valle siga yo predicando tus alabanzas en este CANTICO, que quisiera ver reproducido por doquier, ya que como decía San Alfonso: “de la predicación sobre las grandezas de María y de la confianza que se inspire en su intercesión, depende la salvación de todos los hombres”. Y también para asegurar más y más el que “después de este destierro me muestres a Jesús, fruto bendito de tu vientre”, ya que la Santa Iglesia pone en tus labios virginales: “los que me esclarecen obtendrán la vida eterna”. (Eccli. XXIV-31).

Como de Ti nadie, sólo Dios, puede decir la perfecta alabanza, vengo del jardín florido de las Santas Escrituras, de la Liturgia sagrada, del Magisterio de la Iglesia y de los Santos Padres. Acepta en tu cariño maternal este ramo de flores que sobre todo, de la Sagrada Escritura, guiado por la Santa Iglesia he formado para Ti. Es ofrenda de amor y de reparación a tu Corazón Inmaculado y Dolorido. Y de profundísimo agradecimiento, pues a Ti debo mi vida, mi Sacerdocio y una santa madre que me enseñó ya en el amanecer de mi existencia a rezarte y a quererte de todo corazón.

Permite, oh Reina de los Angeles, Madre de Dios y Madre mía que bese tus virginales pies.

Tu hijo:
Román

Madrid, Mes de las Flores de 1985.
En el Bimilenario de la Natividad de Nuestra Señora.


     
     
CANTICO DE LA HERMANA LLENA DE GRACIA

(Inspirado en el “Cántico del Hermano Sol”, de San Francisco de Asís)

“Altísimo, Omnipotente, buen Señor,
tuyas las alabanzas son, la gloria y el honor,
y toda bendición.

 A Ti sólo, Altísimo, te corresponden,
y ningún hombre es digno de pronunciar tu nombre”.

 

• ¡Loado seas, mi Señor!,
por todas las criaturas,
especialmente por la Hermana “LLENA DE GRACIA”;
pues, conservando intacta por siempre la gloria de su virginidad,
como zarza que ardió sin consumirse,
ha concebido por obra del Espíritu Santo
y dado a luz al DIA, que es tu divino Verbo,
que en su Oriente atravesó su seno
como el rayo de sol atraviesa un cristal
sin romperlo ni mancharlo,
y por Ella nos alumbras y derramas todas tus gracias.

Ella se levanta como la aurora,
es bella como la Luna,
y radiante, con gran esplendor, como el Sol,
y vestida de él va;
de Ti, oh Altísimo, lleva significación.

 

• Loado seas, mi Señor!, porque has puesto los ojos en la humildad de tu Esclava,
y por ello la llamarán Bienaventurada todas las generaciones.

 

• ¡Loado seas, mi Señor!, porque Tú has dicho
y has mandado de Ella decir:

“Dios te salve, María,
llena de gracia,
el Señor es contigo,
bendita Tú eres entre todas las mujeres”;
y has movido por tu Espíritu
a que el coro terrestre enlazara con el celestial cantando:
... “y bendito es el fruto de tu vientre”.

 

• ¡Loado seas, mi Señor!, porque has hecho en ella cosas grandes,
Tú que todo lo puedes y cuyo nombre es santo,
y cuya misericordia se derrama sobre los que te temen
de generación en generación.

 

• ¡Loado seas, mi Señor!, pues la has tenido presente
al principio de tus obras,
desde el principio,
antes de que creases cosa alguna:

Desde la eternidad la has predestinado,
desde antes de los siglos,
cuando aún la Tierra no había sido hecha ...

 

• ¡Loado seas, mi Señor!, pues la has tenido presente
en el mismo decreto de la Encarnación de tu Hijo:
a la vara de José floreciendo en Jesús.

 

• ¡Loado seas, mi Señor!,
pues por la Redención prevista de tu Hijo,
en la misma aurora de su ser abriste la Tierra,
y se tragó al río del original pecado,
que tenía el designio de anegarla,
haciéndola toda pura y sin mancha desde el mismo amanecer de su vida.

¡Te glorificará, Señor, porque la has socorrido
y no consentiste que sus enemigos triunfaran de Ella! ...

 

• ¡Loado seas, mi Señor!, pues ya en su aurora,
resplandeció más que el cielo lleno de estrellas -todos tus santos juntos: ... ;
plena toda de gracia, vestida de hermosura,
su carrera, cual astro rey, siguió
de claridad en claridad,
en progresión, como sin medida ...

 

• ¡Loado seas, mi Señor!, porque la has hecho
la gloria de Jerusalén,
la alegría de Israel
y el honor de nuestro pueblo.

 

 • ¡Loado seas, mi Señor!, porque al pie del árbol santo,
ofreció por nosotros a Ti
con sus lágrimas y con su Corazón,
a tu Hijo en la Cruz clavado,
fruto bendito de su vientre,
renovando una vez más su SI de la Encarnación,
cooperando al designio divino de damos la vida,
y dárnosla abundante:
(como Eva cooperó al pie de otro árbol a darnos la muerte):
Como a mañana de primavera
cercábanla las flores de los rosales
y los lirios de los valles,
que son los santos del Señor
y todas las almas en gracia de Dios hasta el fin de los siglos.

 

• ¡Loado seas, mi Señor', porque has confirmado como Madre nuestra
y Madre de la Iglesia,
a la que nos había dado la Vida,
y que antes que nuestra es Madre tuya.

 

¡Loado seas, mi Señor!, porque nos has hecho por medio de Ella
hermanos de tu Hijo:
con el mismo Padre Celestial
y la misma Madre Virgen.

 

• ¡Loado seas, mi Señor!, porque Ella aplastó la cabeza de la infernal serpiente,
es terrible como un ejército en orden de batalla,
y porque a Ella la victoria de la Iglesia está encomendada.

 

• ¡Loado seas, mi Señor!, por todas las criaturas,
especialmente por la Hermana Llena de Gracia,
porque, cumplido el curso de su vida terrena,
la has llevado en cuerpo y alma a los cielos.

Ella, elevada, está cual cedro sobre el Líbano,
y cual ciprés sobre el monte Sión,
extiende sus ramas maternales como palma de Cades,
y como rosal plantado en Jericó su caridad;
su piedad se alza como hermoso olivo de los campos
y como plátano en las plazas junto al agua,
siempre vivo su Corazón para compadecerse
e interceder por nosotros.

Como cinamomo y bálsamo aromático despide fragancia -buen olor de Cristo-,
que nos mueve a correr al olor de sus aromas.

Como mirra o criatura humana, su suave olor nos mueve a imitarla,
si bien reunió en sí tal plenitud de santidad y de inocencia,
que ni después de Dios se puede imaginar nada más grande,
ni nadie: sólo Dios es capaz de comprender su grandeza.

Partícipe como es por gracia de la realeza de Dios sobre el Universo,
ensalzada sobre todos los coros de los ángeles,
toda hermosa, sentada a la derecha del Rey,
resplandece el gran prodigio en las alturas del cielo:
vestida de Sol,
y la Luna debajo de sus pies,
y en su cabeza una corona de doce estrellas ...

 

• ¡Loado seas, mi Señor!, porque sobre la cima de los más altos montes
has puesto los cimientos de la Ciudad de Dios ...

 

• ¡Loado seas, mi Señor!, por todas las criaturas,
especialmente por la Hermana que es Madre Llena de Gracia,
porque para tu amor,
las doncellitas son muchas,
pero una sola la escogida,
porque Tú amas más las puertas de Sión que todos los tabernáculos de Jacob,
y por Ella traerás a nosotros,
y por su Corazón Inmaculado,
el reino tuyo de amor ...

 

• ¡Loado seas, mi Señor!, pues su Nombre es perfume derramado ...
¡Cuán admirable es en toda la Tierra! ...
¡Desde la salida del Sol hasta el ocaso, es vida, dulzura y esperanza! ...

Mi alma siente sed de su nombre, Señor ...
Jóvenes y vírgenes, niños y ancianos ...
¡Alabad el nombre de María! ...

 

• ¡Loado seas, mi Señor!, por todas las criaturas,
especialmente por la Hermana que es Madre Llena de Gracia:
porque sólo a Ella le has dicho:

“Habita en Jacob,
y sea Israel tu herencia,
y arráigate en medio de mis escogidos”.

Dichoso el que la escucha,
y vela continuamente a las puertas de su Corazón,
y está de observación en los umbrales de él:

Quien la hallare hallará la vida
y alcanzará del Señor la salvación.

¡Ay de aquél que no ame a María! ...

Dichosos los que siguen sus caminos,
porque la segunda muerte no les hará mal.

“Load y bendecid a mi Señor y dadle gracias
y servidle siempre con grande humildad”.

ROMAN PEDREIRA ANCOCHEA, Pbro.

A.M.D.G. et B.M.V.


     
HAN ESCRITO ...

- “Bello e inspirado Cántico. Las mayores congratulaciones por su grande e iluminado amor a la Virgen Santísima, nuestra Madre”.
(Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Joao Pereira Venancio, Obispo d. de Leiría-Fátima)

- “Me gusta muchísimo su trabajo inspirado en el cántico a la naturaleza del Serafín de Asís, que es una joya de la literatura universal y de la ternura del amor al Señor a través del mundo y de las cosas materiales y humanas. Y en segundo lugar porque la poesía de usted está inspiradísima, por lo que le envío con un cordial abrazo mi felicitación más sincera y profunda. Es la suya una composición que merece ser recogida en las antologías”.
(J. Lillo Rodelgo, Instituto Municipal de Educación. Madrid)

- “Apenas llegado a mis manos me he puesto a saborear los requiebros bíblicos de su "Cántico de la Hermana llena de Gracia". ¡Precioso! ¡Mi gran aplauso! ¡Siga escribiendo ese gran amante de la Virgen!”.
(Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Marcelino Olaechea Loizaga, Arzobispo T. de Subbar, d. de Valencia)

 

- “Hermoso, transido de Biblia, Teología y Corazón”.
(M. I. Sr. D. Emilio Duro Peña, Canónigo Archivero de la S. I. Catedral de Orense)

- “Es todo un tratado de Mariología”.
(Un lector)

- “Hemos puesto música al "Canto de la Hermana llena de Gracia" y lo cantamos casi todos los sábados en la Comunión, pues resulta precioso”.
(Abadesa del Real Convento de Santa Clara. Toro - Zamora)

- “He recibido su magnífico Cántico a la Santísima Virgen, ¿por qué no lo publica? Nuestros jóvenes estudiantes para sacerdotes se han entusiasmado con el hermoso poema”.
(José Bachs, Párroco de Santa Tecla. Barcelona)

(Con licencia eclesiástica)

     

     

 

           

Vida y escritos del P. Román Pedreira Ancochea