D. FRANCISCO BLANCO NAJERA (1889-1952), OBISPO DE ORENSE

Durante siete años de episcopado (1944-1952), entre otras actividades, fomentó la catequesis, las visitas y cartas pastorales, construyó una Casa de Ejercicios y un nuevo Seminario, y fundó la Asociación Sacerdotal del Beato Avila, la Congregación de Religiosas Misioneras del Divino Maestro (junto con Soledad de la Cruz), y la asociación de Cooperadores Seglares del Divino Maestro.
     
PROCESO DE BEATIFICACION DE D. FRANCISCO BLANCO NAJERA

El día 13 de noviembre de 1999, en la Catedral de Orense, Mons. Carlos Osoro Sierra, Obispo de la Diócesis, realizó el solemne acto de cierre del Proceso Diocesano para la Beatificación de D. Francisco Blanco Nájera, Obispo que fue de esta Diócesis y Fundador de las Religiosas Misioneras del Divino Maestro y Cooperadores Seglares del Divino Maestro.

D. Francisco Blanco Nájera nació en Logroño el 24 de mayo de 1889 y murió en Orense el 15 de enero de 1952.

La Congregación de Misioneras del Divino Maestro está extendida por varios países de Europa, América Latina y África dedicada principalmente a la educación de los niños pobres y promoción de las clases trabajadoras.

 

   

D. Francisco Blanco Nájera, Obispo de Orense

     

     
SE NOS FUE EL OBISPO SANTO Y SABIO
Trabajo radiofónico en homenaje de amor y veneración al muy llorado Prelado de la Diócesis de Orense, Excmo. y Rvdo. Sr. Dr. D. Francisco Blanco Nájera, ante la emoción nostálgica de un 11 de febrero ...
Por D. Román Pedreira Ancochea, Presbítero
     

 

  Al tocar a su fin las impresionantes ceremonias de la Ordenación Sacerdotal, pregunta el Prelado al Presbítero arrodillado a sus plantas: PROMITTIS MIHI ET SUCCESORRIBUS MEIS REVERENTlAM ET OBEDIENTIAM? Me prometes a mí y a mis sucesores reverencia y obediencia? -PROMITTO- Prometo, responde decididamente el nuevo Sacerdote. Y como la reverencia no sólo es ofrenda al Padre que vive, sí que también ha de serlo y por cierto con una exigencia de más delicados matices para con el Padre ya muerto, el corresponder al deseo piadoso de muchas buenas almas que me ruegan la publicación presente, lo considero como un eco y cumplimiento de aquel PROMITTO que a los pies del Dr. Blanco Nájera he pronunciado solemnemente en el día felicísimo de mi Ordenación Sacerdotal.

Román Pedreira Ancochea, Presbítero.

NIHIL OBSTAT
El Censor
Dr. Rogelio Vázquez Ascariz
   
IMPRIMATUR:
Lic. Mariano Vidal
Vicario Capitular
Orense 12 de agosto de 1952
   
     
     
SE NOS FUE EL OBISPO SANTO Y SABIO ...

(Nota del transcriptor: El Sr. Obispo D. Francisco Blanco Nájera estuvo aproximadamente 7 años en Orense. Llegó el 11 de febrero de 1945, y falleció el 15 de enero de 1952. La parte I se refiere a la llegada festiva a Orense del Obispo D. Francisco Blanco Nájera, mezclada con el dolor por el fallecimiento del anterior Obispo).

I

Once de febrero de 1945. El horizonte del espíritu era todo azul como las ilusiones y como el manto de la Virgen de Lourdes que en este día la Iglesia despliega ... El dolor y las lágrimas de orfandad de una diócesis se enjugaban al pasar del Padre acabado de llegar ... En el aire, todo era luz y gozo, y del corazón, del alma de la ciudad, el amor al Pastor recién llegado buscaba expresiones sensibles y simbólicas en palabras de luces, laureles y flores ...

¡Qué gozoso estremecimiento colectivo, qué sintonismo entre corazones y ojos!... En el bendecir del buen Pastor parecía cual si diera a comulgar su propia alma llena de Cristo y amor a sus ovejuelas ...

¡Ruta festiva y amplia hasta la Catedral! ¡Qué comulgatorio iluminado y grandioso has sido, donde los llamados a comulgantes eran la ciudad entera, los miles y miles de orensanos que seguían a Cristo en su enviado!...

Bálsamo derramado en el alma aquellas palabras santas de acentos redentores desde el púlpito de la Iglesia Madre, espiritualmente caldeada, palabras de Amor, de Paz y de Ofrenda: -No hay prueba más grande de amor que dar la vida por aquellos a quienes se ama. El pectoral del Prelado, no lleva en sí la Imagen del Crucificado, porque éste ha de ser el propio Obispo que por sus ovejas, en la Cruz, ha de padecer y morir ... Y las palabras del Padre quedaron prendidas en el atavío blanco-azul de la Virgen de Lourdes cual estrellitas de gracias de la Mediadora de todas ... Teníamos por fin Padre ... Teníamos sabio y santo Pastor ... El horizonte del espíritu era todo azul como los dones de la Virgen Inmaculada, como el manto de la Virgen de Lourdes que la Iglesia despliega los onces de febrero ...

II

15 de enero de 1952. Se nos fué el Obispo santo y sabio. Un velo de dolor lo cubre todo. El corazón se llena de recuerdos y de nostalgias. Lo supe dos horas después de su muerte. Allí nos fuimos todos. Tendido en el suelo sobre sencilla colcha parecía dormido. Lloré al besarlo y terminado un rosario, al ver aquel don de Dios ya perdido dije un Padrenuestro de gracias por el tiempo que se nos concedió. Al Iado de sus restos aún tibios deseaba morir con él. Recordaba la temporada buena en que diariamente le ayudaba en su Misa y a mi corazón venían las expresiones del mártir San Lorenzo al Papa Sixto: "¿Adonde vas Padre sin tu hijo? ¿Adonde vas santo sacerdote sin tu acólito? ¿Vas a ofrecerte a Dios en sacrificio? Pues, ¿cómo le quieres ofrecer (fuera de tu costumbre) sin ministro? ¿Qué has visto en mí por donde me deseches? ¿Hasme hallado por ventura cobarde y flaco? Dísteme cargo que administrase a los fieles el sacramento de la Sangre de Cristo y ahora quieres sin mí dar tu vida?

El sentimiento de mi filiación para con él hacíaseme vida propia.Un sacerdocio por la gracia de Dios recibido por la imposición de sus manos santas, metíame en el corazón su figura y realidad de Padre mío y Padre queridísimo.

El cortejo de vírgenes, el plantel de azucenas que él cultivó en vida, en silencio lloraba a su vera ... Feliz el que es padre de tantas almas que van alcanzando en esta tierra las promesas hechas a los seguidores de Jesús.

Al otro día estaba en el salón del Trono. Tuve la dicha dolorosa de celebrar una Misa en la Capilla ardiente. En la faz del Prelado diifunto parecía reflejarse la paz de los cielos ... Hubo de morir para que muchos le conociesen y con las lágrimas de amor fervoroso también se derramaron lágrimas de profundo arrepentimiento.

La indiscreción de su muerte delató su equipaje de vida, que no pudo ocultar. Y en su habitación humilde, donde expiró, apareció la tabla que un día sí y otro no introducía entre las sábanas para dormir sobre ella. Y aunque ocultamente, como violetas, no dejaron de esparcir perfume las gotas de sangre que derramaba en diaria disciplina. El Sagrario de Palacio es testigo de una cabeza que sobre él se reclinaba una y otra vez -criados indiscretos- velando mientras la ciudad dormía, ¡cuántas veces! desde la quieta hora de las cuatro de la mañana.

Yo conocía bien que su afán único era la mayor gloria de Dios. En cumplir la voluntad divina estaba cifrado todo el anhelo vehemente de su corazón de fuego. Por eso, no me extrañó nada el tener que asustarme juzgando iba a rendirse en tierra el túmulo, ante la tromba humana que he visto desatarse en mi presencia, para besar los pies, las vestiduras, hasta el rostro del Padre muerto o conseguir tocarle con pañuelos y rosarios.

III

El 18 de enero, doloroso viernes, llevamos su cuerpo al que él llamaba "Corazón de la Diócesis": al Seminario. Y además, a su Semiinario. Al edificado por la gracia de Dios y tantos sudores suyos. Con presura, casi con precipitación, había sido estrenado el sábado antes .. Designios de Dios! El Padre no quería estar allí sólo, sino rodeado del calor de sus hijos a los que tanto amó y en los que cifró su ilusión de regeneración de la Diócesis ... Y los hijos con su vida santa en la casa santa, con el perfume de su oración y su laborar devoto hacia Djos, quisieron honrar de antemano la sepultura del Padre ...

La religiosa manifestación de su sepelio ha sido algo sin preceedentes. En la Plaza Mayor y calles contiguas estaba toda la ciudad en silencio impres ionante, conmovedor ... ¡Esta ciudad le amaba! decían los forasteros. Al paso de los restos del querido Prelado brotaban las lágrimas en muchísimos ojos y grupos y más grupos de personas caían en tierra de rodillas.

Su marcha de ahora tan triste para el alma, me suscitaba el recuerdo de su venida tan gozosa. Que con ser gozosa no neutralizó en mi espíritu un presentimiento de misterios dolorosos en unos versos que me encargaron a la vista del Padre que pasaba aclamado, para cuando visitase un Colegio de esta ciudad:

Cual Jesús tu caminas, Padre amante,
Sobre tus hombros carga ya la Cruz ...
¡Que siempre caminemos anhelantes
Siguiendo tus pisadas y tu luz!...
Que cuando por tus hijos los sudores
Empañen ya tu faz,
Seamos cual verónicas, que amores
Y consuelos sepamos ofrendar!...

Y ahora estábamos en la XIVª Estación. En acerbo Calvario de dolores, contradiciones y trabajos había expirado.

.........................

Ya en la Catedral, en el corazón de la nave mayor, el cuerpo innmóvil del Santo Obispo parecía ofrendarse en sacrificio por todos nosotros. Poco después, cuando el funeral estaba comenzando a ser un recuerdo, el inmenso y dolorido cortejo estaba de nuevo en marcha. El salpicado alhelí josefino de vestiduras prelaticias escoltando al commpañero difunto hacía como sensible, vivísima, la presencia del llanto de la Iglesia de Dios.

Cuando las primeras cruces alcanzaban la calle del Generalísimo, la muchedumbre compacta y triste --gota inmensa de llanto- no se había aún desprendido del todo de la enlutada Catedral... Las calles deferentes, con mudo gesto, dejaron asomarse a los montes porque hiciesen su presencia en el duelo. Y entonces cual símbolo de dolores y de esperanzas, se recortó en la altura del horizonte la silueta del nuevo Seminario .. Los corazones latían apresurados y el silencio se hizo más imponente ... El féretro no precisaba ya de nuestro acompañamiento ... El Seminario, Orfeón en piedra, entonó un himno inmortal... Un himno de justicia, un himno de amor, un himno de gratitud, un canto colmado de armónicas plenitudes a la grandeza excelsa del Prelado difunto ...

El Prelado y sus obras santas, las nacidas de su fe de gigante que transplantaba montañas, hacia Dios caminaban ... Nuestra presencia, la de los miles de sus fieles hijos que escoltaban el féretro sentíase imperceptible como gota minúscula de agua en un inmenso mar ...

¡Casa de Ejercicios, pórtico hermoso y divino que en los cielos abrió para su Diócesis el Pastor santo: tú también cantaste!... Dulcísimo es tu canto: el de las almas que van pregonando por doquier que está abierta en la Diócesis una puerta del Cielo por donde por gozo se encuentra a Jesús ...

Pasarán los tiempos y los siglos ansiarán pedir a estos himnos sus notas de gloria ...

¡Obispo santo, Obispo sabio y también Obispo músico: Tus obras y tu vida son eso: un excelso cantar ... Tú enamorado de la Virgen sin mancha, tú que nos viniste en el día de la Reina que dijo: "Yo soy la Concepción Inmaculada", tú que en tu Orense has hecho florecer mil lirios con la Santa Pastoral Visita de la Dulce Reina de Fátima, tú que ofreciste tu vida por la honestidad y purezade tu Diócesis, hasta quisiste cultivar en vida unas azucenas que perfumasen de pureza el corazón de las niñas pobres, quisiste formar en la tierra un coro de vírgenes que fuesen ensayando acá abajo el más excelso de los Cánticos: el Cántico Nuevo que las almas puras entonaran por siempre en la gloria en pos del Cordero Celestial!...

De rodillas, con los ojos bañados en lágrimas, quedamos ante tu sepulcro, en la tierra cálida de la Iglesia aún no terminada del nuevo Seminario, entre el laborar de los obreros a quienes tanto quisiste y con la lucecilla siempre ardiente del abrasado amor de tus seminaristas ... ¡Bendito sea Dios que dejó entre nosotros el tesoro de tu cuerpo en espera del cumplimiento de los designios divinos, de tu cuerpo que ha sido templo de un alma cuyo único, ardiente afán era tu lema pastoral perfumado de incontenibles y santos anhelos: "OMNIA ET IN OMNIBUS CHRISTUS"!...

     
ALGUNOS PENSAMIENTOS DEL PRELADO

"No basta el apostolado activo sin el pasivo y no bastan el activo yel pasivo sin la santidad, sin la comunicación con Jesús continua".

"Lo que tú seas serán tus sacerdotes y lo que tú y tus sacerdotes sean, será la Diócesis". (Ambos pensamientos escritos de su puño y letra, siempre presentes ante su mesa. de trabajo).

"Mi vida entera, si no es para tu mayor honra y gloria y para la santificación de mis hermanos, ¿para qué la quiero? ¿Qué se me da a mí de mí? Nada quiero para mí excepto tu amor y tu gracia". (Carta de 31 de diciembre de 1951 quince días justamente antes de su muerte).

"Vivamos enraizados en el cielo".

"Nido de golondrinas llama San Juan Crisóstomo a este brevísimo espacio de tiempo que media entre la cuna y el sepulcro. Cuando llegan los últimos días de verano, ante los primeros fríos de otoño, las golondrinas, agitan las alas, lanzan un penetrante chirrido y emigran a más templadas regiones; porque si se obstinaran en permanecer en esos nidos que labraron con tantos afanes, morirían heladas de frío ... Así hemos de mirar nosotros las cosas de la tierra, como nido que hemos de abandonar tan pronto como el frío de la muerte nos diga: pasó la primavera de la vida, ya es tiempo de emigrar al cielo". (De la carta antes citada).

Y en esta misma carta, como hablando claramente de su próxima muerte, refiriéndose a sí mismo, ora así al Señor: "Haz que a pesar del otoño ... este desierto florezca ..."

Y más abajo: "Haz que cada minuto de los días que me queden esté consagrado a tí. Haz que no haya aliento en mi pecho ni mirada en mis ojos, ni luz en mi mente, ni amor en mi corazón que no estén consagrados a tu servicio".

A.M.D.G. et B.M.V.

     

 

Cántico de la Hermana Llena de Gracia (Salmo Mariano)        

Vida y escritos del P. Román Pedreira Ancochea